Pirámide alimentaria, obesidad y enfermedad. La pirámide espartana

Hablé hace tiempo en mi página de Facebook de una honrosa excepción en la tremenda confusión que las recomendaciones oficiales crean en la gente, que de buena fe pretende seguirlas para mejorar su salud. El cirujano y endocrino del Hospital Carlos III Sánchez Franco mandaba al infierno la pirámide oficial con este mensaje: “menos hidratos y más verduras”. Leer más…

Mi “ciclo” de volumen: ¿Cómo descansar, comer y entrenar para ganar músculo sin acumular (mucha) grasa?

Primero aclarar que con “ciclo” me refiero a “fase” o “período” y no al consumo de ningún esteroide anabólico, aparte de huevos con sus correspondientes yemas en cantidades generosas. Es positivo comenzar un artículo con una píldora de humor espartano. Sí, el humor espartano es así, un tanto sobrio y austero.

La Fuerza es la base de todo y, por tanto, si queremos entrenar nuestro cuerpo con un objetivo ya sea de salud o de mejora estética deberíamos empezar por la base. Una vez hayamos conseguido esos cimientos básicos de fuerza y músculo podemos enfocarnos en progresar en el resto de aptitudes físicas y/o neurológicas como coordinación, equilibrio, precisión, flexibilidad, resistencia o agilidad o en otros objetivos como quema de grasa. Leer más…

Espaguetis y Brownie espartanos

Una alimentación a base de comida ultraprocesada atestada de harinas refinadas, azúcares libres y aceites vegetales de mala calidad (canola, maíz, palma, soja, girasol) no proporciona saciedad por su baja densidad nutricional, genera un ratio Omega-6/Omega-3 muy diferente al que nuestros genes esperan (debería ser como mucho 2,5/1 y la alimentación industrial hace que sea alrededor de ¡15/1!), provoca ansiedad y adicción al azúcar industrial y a los picos de glucemia que éste desencadena en nuestro organismo y, como consecuencia de todo ello, obesidad, diabetes, hipertensión, molestias gastrointestinales, inflamación crónica, depresión, Alzheimer… Leer más…

Comida post-entreno: Maximiza tus resultados

El sueño de los fabricantes de suplementos deportivos es que creamos que necesitamos suplementos pre-entreno, intra-entreno, post-entreno, bcaa`s, creatina, glutamina… y tomar un batido de proteína cada 2 horas o nuestro preciado músculo se desintegrará. También quemagrasas, maltodextrina o dextrosa para rellenar el glucógeno agotado durante el entreno y, sobre todo, abalanzarnos veloces sobre el “batido mágico” justo después de la última repetición o se cerrará esa fabulosa ventana anabólica de sólo 10 minutos tras los cuales ya no habrá ganancia de músculo posible y todo nuestro esfuerzo y sudor habrán sido en balde. Leer más…

Testosterona: grasa, músculo, sexo, salud y longevidad

Desconectarnos de los estímulos que nuestros genes necesitan (frío, esfuerzo físico, hambre, alimentos naturales, naturaleza, sol…) y exponernos en cambio a agentes tóxicos que desbordan nuestros sistemas de defensa y reciclado (polución, luz eléctrica potente en la noche y/o ruido excesivo a todas horas [contaminación lumínica y acústica], pesticidas, saborizantes químicos, plásticos, parabenos, estrés, tabaco, alcohol, grasas hidrogenadas, azúcares industriales, sedentarismo…) es algo que ha hecho estragos en nuestro equilibrio hormonal y por eso observamos un envejecimiento prematuro en la población y un florecimiento de las clínicas de baja testosterona, que nos ofrecen recuperar nuestra masculinidad, vida sexual y forma física perdidas.

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4 mitos que nos engordan y enferman

1. Mejor desnatada que entera

Vaya por delante que los lácteos en absoluto son imprescindibles en el contexto de una buena alimentación (fruta, verdura, pescado, huevos, carne e idealmente ningún alimento industrial). El calcio, vitaminas, ácidos grasos o proteínas se pueden obtener de fuentes mucho mejores. Si, por el contrario, tu dieta se basa en galletas, donetes y bollycaos, probablemente sea mala idea sustituir la leche de vaca (será de lo poco nutritivo que consumas) por leche de almendras (que es en realidad agua con azúcar a precio de oro). Leer más…

Nocilla espartana. Un vicio de guerreros/as

Hemos hablado ya en varias ocasiones de cómo los intereses económicos conjugados de industrias como la alimentaría y la farmacéutica suelen ir en contra de nuestra salud. De cómo la “comida” industrial o procesada está especialmente diseñada para tentar a nuestro paladar y cerebro y saltarse las señales de saciedad que éste último emite cuando ingerimos comida de verdad (fruta, verdura, pescado, huevos…). Así comemos más pero de alimentos pobres en nutrientes a la vez que muy calóricos. Y con el tiempo estaremos obesos y enfermos sin saber a quién culpar. Leer más…

9 alimentos que te cambiarán la vida (¡a mejor!)

Cada vez nos preocupamos más de seleccionar la comida que entra en nuestra cesta de la compra, quizá porque cada vez somos más conscientes del impacto que ésta tiene en nuestra salud. Véase por ejemplo la reciente polémica despertada en torno al aceite de palma y cómo empezamos a ver consumidores leyendo etiquetas en el súper para cerciorarse de que el “peligroso” aceite no aparece. Una vez más los árboles no nos dejan ver el bosque. El problema no es el aceite de palma en sí, sino que los alimentos procesados reportan gran beneficio a la industria alimentaria precisamente porque sus ingredientes son de baja calidad (y, por tanto, baratos), son adictivos (su sabor, aroma y textura están “diseñados” para que los deseemos) y no son perecederos (recordemos la famosa hamburguesa del McDonald’s que tras años permanecía casi inalterable). La mala noticia es que estos “alimentos” fomentan un ambiente obesogénico, ya que apenas aportan ninguno de los nutrientes que nuestro cuerpo necesita y hacen, por tanto, que nos atiborremos de calorías “vacías”, nunca nos saciemos y nuestra salud general se resienta. Leer más…