Desayunos espartanos para niños y mayores

Comenzar el día cediendo a la tentación de comer los peores alimentos posibles es una derrota mental y física que un espartano no puede permitirse

“Llevamos tiempo diciéndole a la gente que haga un desayuno abundante para afrontar las penalidades del trabajo diario. Pero cada vez parece más demostrado que la idea del desayuno como principal comida del día, con cereales y bollería, resulta dañina para los humanos. Además, las pruebas apuntan que, a menos que se trabaje antes para ganárselo, el desayuno resulta perjudicial o al menos no aporta beneficio alguno. No estamos diseñados para obtener nuestros alimentos sin esfuerzo”

Nassim Nicholas Taleb

Sabemos que la comida basura nos enferma, engorda y mata (a la larga), pero nos es difícil resistirnos a ella. Sabemos también que la industria alimentaria aprovecha la dimensión social y de placer de la comida (su otra dimensión es la de simple adquisición de energía y nutrientes para vivir) para tentarnos con “alimentos” poco sanos pero muy sabrosos. Y es precisamente en el desayuno donde la industria aprovecha para colarnos la mayor cantidad de basura posible. Sobre la falacia de que debemos hacer un gran desayuno para rendir física y mentalmente, se fabricó la otra falacia de que éste debía basarse en cereales, bollería, lácteos desnatados y zumos industriales. Todo repleto de azúcar, no vaya a ser que nos quedemos sin energía. En absoluto es obligatorio desayunar si no tienes hambre, pero si lo haces, hazlo como lo haría un espartano y no como un blandengue persa.

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