Entrenar a partir de los 40

Cuánto más desarrollada y civilizada es una sociedad más frágiles son sus individuos. Como Nassim Taleb afirma en su libro Antifrágil los organismos vivos responden a las agresiones del entorno modificando sus estructuras y mecanismos para ser más aptos la próxima vez que deban soportar dicha agresión. No sobreviven los más fuertes sino los que mejor se adaptan a las exigencias de un entorno cambiante. Pero si el entorno se vuelve más confortable, menos exigente, esos mecanismos que aseguraban la supervivencia dejan de ser necesarios y se atrofian. Y con ellos el organismo todo. Leer más…

10 trucos para ganar energía, tiempo y salud: Un día en Esparta

El tiempo es un bien escaso y valioso y somos más conscientes de ello según vamos cumpliendo años. Por eso es interesante optimizar el que dedicamos a entrenar, cocinar, asearnos o a cualquier otra actividad cotidiana con el fin de obtener el máximo resultado en términos de salud y energía con el mínimo esfuerzo o al menos con el menor gasto de tiempo posible. Planificar y actuar con el orden y disciplina de un soldado de Esparta nos permitirá disponer de más tiempo para aquellas otras actividades que también contribuyen a una buena salud física y emocional: familia, amigos, mascotas, cine, música, lecturaLeer más…

¿Por qué ser +Fuerte te hace +Sano?

Vivimos una época de auge de los tratamientos anti-aging y de todo tipo de suplementos y cremas que nos prometen la eterna juventud o, al menos, llegar a viejos sintiéndonos y viéndonos lo más jóvenes posible. Es curioso que este tipo de mensajes no suelen incluir el deporte como método anti-envejecimiento y, menos aún, el deporte de fuerza, considerado aún por la mayoría como exclusivo de modelos, culturistas o ligones de piscina. Leer más…

Testosterona: grasa, músculo, sexo, salud y longevidad

Desconectarnos de los estímulos que nuestros genes necesitan (frío, esfuerzo físico, hambre, alimentos naturales, naturaleza, sol…) y exponernos en cambio a agentes tóxicos que desbordan nuestros sistemas de defensa y reciclado (polución, luz eléctrica potente en la noche y/o ruido excesivo a todas horas [contaminación lumínica y acústica], pesticidas, saborizantes químicos, plásticos, parabenos, estrés, tabaco, alcohol, grasas hidrogenadas, azúcares industriales, sedentarismo…) es algo que ha hecho estragos en nuestro equilibrio hormonal y por eso observamos un envejecimiento prematuro en la población y un florecimiento de las clínicas de baja testosterona, que nos ofrecen recuperar nuestra masculinidad, vida sexual y forma física perdidas.

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4 mitos que nos engordan y enferman

1. Mejor desnatada que entera

Vaya por delante que los lácteos en absoluto son imprescindibles en el contexto de una buena alimentación (fruta, verdura, pescado, huevos, carne e idealmente ningún alimento industrial). El calcio, vitaminas, ácidos grasos o proteínas se pueden obtener de fuentes mucho mejores. Si, por el contrario, tu dieta se basa en galletas, donetes y bollycaos, probablemente sea mala idea sustituir la leche de vaca (será de lo poco nutritivo que consumas) por leche de almendras (que es en realidad agua con azúcar a precio de oro). Leer más…

Nocilla espartana. Un vicio de guerreros/as

Hemos hablado ya en varias ocasiones de cómo los intereses económicos conjugados de industrias como la alimentaría y la farmacéutica suelen ir en contra de nuestra salud. De cómo la “comida” industrial o procesada está especialmente diseñada para tentar a nuestro paladar y cerebro y saltarse las señales de saciedad que éste último emite cuando ingerimos comida de verdad (fruta, verdura, pescado, huevos…). Así comemos más pero de alimentos pobres en nutrientes a la vez que muy calóricos. Y con el tiempo estaremos obesos y enfermos sin saber a quién culpar. Leer más…

9 alimentos que te cambiarán la vida (¡a mejor!)

Cada vez nos preocupamos más de seleccionar la comida que entra en nuestra cesta de la compra, quizá porque cada vez somos más conscientes del impacto que ésta tiene en nuestra salud. Véase por ejemplo la reciente polémica despertada en torno al aceite de palma y cómo empezamos a ver consumidores leyendo etiquetas en el súper para cerciorarse de que el “peligroso” aceite no aparece. Una vez más los árboles no nos dejan ver el bosque. El problema no es el aceite de palma en sí, sino que los alimentos procesados reportan gran beneficio a la industria alimentaria precisamente porque sus ingredientes son de baja calidad (y, por tanto, baratos), son adictivos (su sabor, aroma y textura están “diseñados” para que los deseemos) y no son perecederos (recordemos la famosa hamburguesa del McDonald’s que tras años permanecía casi inalterable). La mala noticia es que estos “alimentos” fomentan un ambiente obesogénico, ya que apenas aportan ninguno de los nutrientes que nuestro cuerpo necesita y hacen, por tanto, que nos atiborremos de calorías “vacías”, nunca nos saciemos y nuestra salud general se resienta. Leer más…