Desayunos espartanos para niños y mayores

Comenzar el día cediendo a la tentación de comer los peores alimentos posibles es una derrota mental y física que un espartano no puede permitirse

“Llevamos tiempo diciéndole a la gente que haga un desayuno abundante para afrontar las penalidades del trabajo diario. Pero cada vez parece más demostrado que la idea del desayuno como principal comida del día, con cereales y bollería, resulta dañina para los humanos. Además, las pruebas apuntan que, a menos que se trabaje antes para ganárselo, el desayuno resulta perjudicial o al menos no aporta beneficio alguno. No estamos diseñados para obtener nuestros alimentos sin esfuerzo”

Nassim Nicholas Taleb

Sabemos que la comida basura nos enferma, engorda y mata (a la larga), pero nos es difícil resistirnos a ella. Sabemos también que la industria alimentaria aprovecha la dimensión social y de placer de la comida (su otra dimensión es la de simple adquisición de energía y nutrientes para vivir) para tentarnos con “alimentos” poco sanos pero muy sabrosos. Y es precisamente en el desayuno donde la industria aprovecha para colarnos la mayor cantidad de basura posible. Sobre la falacia de que debemos hacer un gran desayuno para rendir física y mentalmente, se fabricó la otra falacia de que éste debía basarse en cereales, bollería, lácteos desnatados y zumos industriales. Todo repleto de azúcar, no vaya a ser que nos quedemos sin energía. En absoluto es obligatorio desayunar si no tienes hambre, pero si lo haces, hazlo como lo haría un espartano y no como un blandengue persa.

Desayuno 1: El desayuno “persa”

Ya sabemos que igual que “espartano” es sinónimo de austeridad, disciplina y autocontrol, “persa” (enemigos históricos de Esparta) es para nosotros, espartanos de hoy en día, sinónimo de pereza, desgana y búsqueda continua de placer. Un buen desayuno persa (o “desayuno de cafetería”) debe contener bollería (napolitanas, magdalenas o donuts, mejor con chocolate), churros, cereales azucarados y chocolateados, zumo industrial, pan tostado con mermelada, galletas y/o cola cao con leche desnatada (porque resulta que la grasa láctea es malísima, pero todo el azúcar –por ejemplo el del cola cao, que es azúcar en un 70%– que ya llevamos entre pecho y espalda es fabuloso, porque te da energía; y la grasa de churros o bollería ni me acuerdo de ella porque está tan rica…).

Desayuno 2: Espartano principiante

En vez de zumo o mermelada, probemos a tomar fruta entera como manzana, plátano o frutos rojos. También algo de proteína (macronutriente “desaparecido” en los desayunos persas), procedente de un par de huevos duros, algo de queso o jamón serrano, una lata de atún o un yogur griego (natural y entero, please). Recordemos que más proteína nos mantendrá saciados, además de permitirnos envejecer con más músculo, mejor salud articular o menos osteoporosis. También un puñado de frutos secos o un cuadrado de chocolate negro (a partir del 70% de cacao al menos) pueden aportar algo de grasa saludable y energía. Si nuestros peques (o nosotros mismos) no pueden pasar sin su cola cao, probemos a hacerlo con cacao puro en polvo (sin azúcar), endulzar con algo de miel y prepararlo con leche entera (of course). También podemos prepararles una nocilla espartana

Desayuno 3: Espartano avanzado

Si eres espartano, tendrás un alto nivel de actividad física y entrenarás tus músculos con intensidad, así que necesitas combustible de calidad. Un revuelto de huevos (¿qué menos que media docena?) con champiñón, queso o espinaca cubre tus necesidades de proteína matinal. Una buena ensalada, a base de pimiento, brócoli, canónigos, cebolla, zanahoria o tomate, añadiendo caballa (o sardinas) en lata, nos aportará vitaminas, minerales y fibra, amén de algo más de proteína. Algo de avena con leche (entera, no seas persa) cubre tus necesidades de almidones para tu entrenamiento de después.

Desayuno 4: Espartano nivel Leonidas

Los huevos están bien, pero un espartano rota sus fuentes de proteína y no se asusta de incluir hígado de ternera, un chuletón de buey o unas buenas sardinas horneadas en su dosis proteica mañanera. Vitamina A, hierro u Omega 3 por un tubo. Algo de verduras al vapor, como berenjena o calabacín, cubre tu dosis de antioxidantes y fibra. Un poco de jengibre en rodajas aporta ese picorcillo que espabila de buena mañana, además de sus propiedades antioxidantes o antiinflamatorias. Un puñado de patatas o arroz será tu gasolina para el peso muerto o press banca de por la tarde. Y, por supuesto, un buen café.

Conclusión

Vivimos en un mundo muy civilizado, fofo y blandito. Queremos todo rápido, rico y sin esfuerzo. Somos muy persas. Esa falta de disciplina interior y dejarnos arrastrar siempre por el placer, nos lleva a engordar, enfermar y vivir peor. Comenzar el día cediendo a la tentación de comer los peores alimentos posibles es una derrota mental y física que un espartano no puede permitirse. Elige tu desayuno espartano y empieza el día como lo haría un guerrero: con disciplina y con el combustible que tu cuerpo y mente necesitan.

2 respuestas a “Desayunos espartanos para niños y mayores

  1. Jajaja, que grande eres.
    Espartaaaa!!, au, au , au..!!
    ¿Que opinión te merece el ayuno intermitente?.
    Yo entreno por la tarde, y me salto el desyuno, a mi me gusta, pq estoy más concentrado en el trabajo, no hago trabajar tanto al sist.digestivo…

    Le gusta a 1 persona

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