Pirámide alimentaria, obesidad y enfermedad. La pirámide espartana

Hablé hace tiempo en mi página de Facebook de una honrosa excepción en la tremenda confusión que las recomendaciones oficiales crean en la gente, que de buena fe pretende seguirlas para mejorar su salud. El cirujano y endocrino del Hospital Carlos III Sánchez Franco mandaba al infierno la pirámide oficial con este mensaje: “menos hidratos y más verduras”.

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La pirámide que propone el doctor Sánchez Franco, un avance notable respecto a la oficial, pero no del todo coherente con nuestra evolución como especie

Ya vimos que los carbohidratos NO eran el problema sino la alimentación industrial sumada a la inactividad de la vida moderna. Los carbohidratos naturales como tubérculos (patata, zanahoria o boniato), legumbres, arroz o fruta consumidos con moderación y en una cantidad ajustada a nuestro nivel de actividad física (más altos los días de entrenamiento) no eran en absoluto un perjuicio. Tan peligroso es decir que se debe comer “de todo”, como demonizar alimentos sin fundamento.

La pirámide oficial

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El doctor Sánchez Franco abogaba por relegar los carbohidratos más procesados como harinas, pan o pasta, pero también arroz o patata (que actualmente y de forma totalmente dañina y absurda ocupan la base de la pirámide oficial, inyectando una sobredosis de calorías poco saciantes a una población eminentemente sedentaria) a lo alto de la pirámide, con alcohol y dulces, a consumir de forma ocasional, quedando fruta y verdura en la base. Olé por el doctor. Seguía, sin embargo, incidiendo en algunos mitos de la nutrición moderna como el miedo a la grasa saturada o a la carne roja, pero el cambio era sin duda a mejor.

Las bruscas elevaciones de glucosa e insulina en sangre, que los azúcares industriales y harinas refinadas provocan, son en parte (junto a sedentarismo, tabaco, alcohol, contaminación…) la causa de la epidemia de obesidad, diabetes, cáncer o Alzheimer en países desarrollados. Las dietas bajas en grasa o sal han fracasado rotundamente y las dietas milagro tipo Dukan o Atkins también.

¿Qué comer entonces?

Usemos la lógica y el sentido común. Si la grasa es necesaria para la secreción hormonal, absorción de vitaminas liposolubles o constituir las membranas celulares y además procede de alimentos que llevamos cientos de miles de años comiendo (huevo, pescado o carne) es muy improbable que pueda dañarnos. Recuerda que nuestros ancestros no comían sólo el músculo del animal como solemos hacer hoy sino el animal completo, vísceras, piel y grasa incluidas. Si el primer y mejor alimento diseñado por la naturaleza para los mamíferos, la leche materna, es rica en colesterol y grasa saturada, es ilógico pensar que puedan éstos ser perjudiciales.

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Tampoco tiene mucho sentido que tras 2 millones de años como homínidos y trescientos mil como homo sapiens consumiendo vegetales y animales (ya que éramos cazadores-recolectores) pensemos que la base de nuestra alimentación deban ser cereales o lácteos que incorporamos hace “sólo” 10.000 años con la revolución agrícola/ganadera. Aunque también es un error eliminarlos por completo si no tenemos intolerancias severas y elegimos las mejores opciones: arroz o avena, yogur natural, kefir, queso, leche entera… consumidos con moderación.

Si el gluten o la lactosa/caseína son un problema después de 10.000 años a lo mejor es que la evolución es un proceso muy lento y sería más sensato priorizar alimentos a los que estamos mejor adaptados por llevar muuuucho más tiempo consumiéndolos. Y si los cereales o lácteos menos procesados pueden llegar a ser problemáticos consumidos en exceso entonces ya ni hablemos de refrescos, azúcares, grasas o harinas industriales que lamentablemente son la base de la mayoría de productos que se consumen a diario en sociedades desarrolladas y también una de las principales causas de casi todas las enfermedades modernas.

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La pirámide espartana

Para ser considerados espartanos deberíamos ser fuertes a la vez que sanos, porque ése es el único modo de envejecer con dignidad y calidad de vida. Para ello debemos movernos y entrenar, pero también comer como seres humanos. Y procurar que lo que nos llevemos a la boca el 90% de las veces pudiera ser también visto como comida por un humano de hace 250.000 años. Y esto excluye, por supuesto, galletas, pizza o coca cola, pero también cereales “fitness”, pan de molde o macarrones.

Siguiendo esta premisa y, dado que cuando un homo sapiens conseguía robar huevos de un nido no se preocupaba de si consumirlos en exceso podía aumentar su colesterol (ni tiraba sus yemas), nos atrevemos a sugerir una pirámide más coherente con nuestros orígenes y evolución y, sobre todo, una pirámide que nos ayude a vivir mejor, con más energía, menos obesidad y menos enfermedad.

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Podríamos añadirle algo de legumbre, arroz o avena y embutido de calidad (jamón, lomo o chorizo ibéricos), amén de grasas como aceite de oliva virgen extra, aceite de coco o mantequilla de calidad (jamás margarina, por favor) en la cúspide o cerca de ella.

Ésta es la pirámide espartana: sin “comida” industrial, con vegetales y proteína animal de calidad en la base, sin miedo a la grasa (natural) y con chocolate puro, frutos secos, queso, chorizo ibérico o café como deliciosos y saludables caprichos.

6 respuestas a “Pirámide alimentaria, obesidad y enfermedad. La pirámide espartana

  1. Gracias por un nuevo artículo lleno de sentido común.
    No predicas en el desierto, pero el entorno es tremendamente desfavorable, porque hay muchísimos intereses ecónomicos de la industria alimentaria y farmacéutica.
    Una pregunta, ¿ Por qué, es tan mala la margarina?

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    1. Gracias amigo. Es verdad que el marketing, los mitos y los intereses económicos rara vez juegan a favor de nuestra salud. La margarina surgió como respuesta de la industria al mito del supuesto peligro de grasas saturadas para la salud cardiovascular. Es un intento industrial de imitar la mantequilla con grasas hidrogenadas (antes) y con grasas vegetales de pésima calidad (hoy).

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  2. Excelente, me gustaría saber con qué tipo de alimento (más conveniente) puedo sustituir el arroz (muy usado en los almuerzos), con la finalidad de dosificar e ir disminuyendo su consumo, saludos y gracias!

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    1. Algo de arroz, si hemos entrenado con intensidad y no nos sobra grasa, no es problemático. Pero siempre como acompañamiento de vegetales y proteína de calidad, no como plato principal. Lo ideal sería sustituir cereales por verdura, mucho más densa nutricionalmente: pimiento, calabacín, brócoli, espinaca… crudos, salteados, al vapor… También puedes rallar coliflor y conseguir una textura muy parecida al arroz. Gracias a ti y un fuerte abrazo Carlos!

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    1. Gracias Rafa, no hay que creer todo lo que se lee, ni lo que diga yo ni nadie, sino desarrollar sentido crítico para diferenciar lo que tiene verosimilitud y lo que no y en qué recomendaciones hay un interés comercial detrás.

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