Recetas de IsaFitness (II): Cena espartana

Las recomendaciones habituales en nutrición sugieren que hay que repartir la ingesta calórica diaria en 5 o 6 pequeñas comidas y cenar poco. Lo natural (según nuestra evolución) parece ser todo lo contrario: hacer pocas comidas grandes (cuando conseguíamos alimento en un entorno primitivo hacíamos el máximo acopio de energía posible porque no sabíamos cuándo podríamos comer de nuevo; sobre número ideal de comidas puedes consultar nuestros Principios básicos de nutrición espartana) y cenar fuerte para rellenar nuestros depósitos, agotados después de un largo día luchando por la supervivencia en un mundo peligroso y brutal. Quienes hacen ejercicio saben que lo óptimo es realizar éste con el estómago vacío y después hincharte como recompensa al trabajo bien hecho. Como vemos esto no es por capricho, es que así fuimos modelados por miles de años de evolución.

Sabemos también que para estar sanos y tener un cuerpo bonito es positivo incluir pescado y verdura en buena cantidad en nuestra dieta pero lamentablemente son alimentos que la mayoría no soporta… claro que eso se acabó gracias a nuestra receta de cena espartana, la que consumían los soldados de Esparta para reponer fuerzas tras tirarse todo el día aniquilando persas. Cena abundante y sabrosa, con verdura y pescado. Veamos de qué se compone:

1. Gambones al horno

Ingredientes

  • 1kg de gambones
  • 6 dientes de ajo (fuente de vitamina B6, vitamina C, selenio y manganeso, además de prevenir hipertensión y cáncer), es conveniente cortarlos o machacarlos para que liberen la alicina, su principal principio activo.
  • Un puñado de perejil fresco (es fácil de plantar y tener en una maceta y la diferencia de sabor con el del supermercado es abismal)
  • Sal al gusto (yo uso del Himalaya, que aporta más sales minerales que cualquier otra y además la diferencia de precio no es significativa)
  • El zumo de un limón
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra

Preparación

Se precalienta el horno por arriba y por abajo a 250 grados y en una bandeja de horno se colocan los gambones bien estiraditos. Hacemos un majado de ajo y perejil y después añadimos la cucharada de aceite y el jugo del limón, les echamos sal por encima al gusto y con una cucharita o brocha de silicona los untamos con el majado. Metemos los gambones en el horno 10-15 min (dependiendo de la potencia de tu horno) y ya están listos para comer… ¡están para chuparse los dedos!

Marisco no solo en Navidad

Es muy recomendable comer marisco al menos una vez cada 10 o 15 días por su alta densidad nutricional (vitaminas E, A, ácido fólico, potasio, sodio, yodo, magnesio, calcio y muy muy pocas calorías) y además así rotamos nuestras fuentes de proteína y evitamos los problemas asociados a consumir carne roja en exceso.

2. Salmón ahumado con aguacate

Ingredientes

  • 1 aguacate
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
  • 1 paquete de salmón ahumado
  • Sal del Himalayapimienta negra al gusto y el jugo de medio limón

Preparación

En un vaso batidora batimos el aguacate y le añadimos el aceite, la sal, la pimienta y el zumo de limón (también podemos machacar el aguacate con un tenedor), cortamos  el salmón ahumado en cuadraditos y en un vaso que tenga algo de glamour añadimos el salmón y después el aguacate con una cuchara por encima para rematar la presentación.

Esta receta es más básica que el mecanismo de un chupete y ¡está de rechupete! Además de proteínas, omega 3 y vitamina D del salmón (aunque no olvides priorizar el fresco sobre el ahumado, aporta más nutrientes y sale más barato), el aguacate es rico en ácido oleico, vitaminas K, C, E, B5, B6 y folato, tiene más potasio que el plátano y multiplica hasta por 15 la absorción de antioxidantes presentes en el resto de vegetales.

3. Ensalada sana sana

ensalada

Ingredientes

  • Zanahoria rallada
  • Kale (o col rizada)
  • Espinaca
  • Tomate
  • Rúcula

Si puedes incluye una buena ensalada en todas tus comidas. A nivel nutricional lo más destacable de ésta son los vegetales de hoja verde: espinaca, kale y rúcula. El segundo es la verdura con mayor densidad nutricional. Aportan todos ellos muchos más nutrientes que la lechuga y por ello su sabor es más fuerte, debido a su alto contenido en polifenoles, compuestos con alto poder antioxidante y que ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares o cáncer. Lo más sabroso de esta ensalada es el aliño. En esta ocasión le puse un buen trozo de jengibre rallado (que nos ayuda a combatir el estrés, el envejecimiento celular, la inflamación, mejorar las migrañas…), el zumo de un limón, aceite de oliva virgen extra y sal del Himalaya, lo mezclamos todo bien y aliñamos la ensalada, agarrando bien fuerte la ensaladera ¡para que no te la quiten!

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